martes, 4 de octubre de 2016

De nuevo.

Mucho tiempo ha pasado desde mi ultima entrada. demasiado quizá, a veces las musas abandona la mente y no por falta de ratos quizá, solo quizá por falta de ganas.
y hoy sin embargo, por ese mismo quizá, dudo si es que fueron las musas las que volvieron o las que volvieron fueron las ganas.

Tras todas las idas y venidas de la vida y de los dias, hoy con los pies mas en la tierra que nunca, solo puedo gritar que tengo ganas de lluvia, ganas de que Octubre se deje notar, tengo mas que nunca ganas de suelta, ladra y caceria.
Puesta a tener ganas, tengo ganas de dejar de defenderme, de dejar de justificarme, tengo ganas de algo tan simple como seguir disfrutando de esta pasion que aunque se intente apargar nunca se estingue del todo.

Que bueno es querer comenzar de nuevo, que bueno es querer resugir, que bueno es querer notar de nuevo el abrazo del cuero y el calor del acero. Que bueno es tener ganas, de todo de nuevo.
Y con esto, haciendo como aquella que nunca se fue, no es que regrese pero si es que vuelvo...

Señor@s siempre con ganas de más...... Esto empieza como todo lo que no tiene final, de nuevo....


martes, 15 de marzo de 2016

El Tiempo



Sobre la relatividad del tiempo mucho se ha escrito ya, todos sabemos eso de que los segundos pasan de forma diferente dependiendo del lado de la puerta del baño en el que te encuentres, cuan relativo es el paso del tiempo.

Pero si en algo estamos todos de acuerdo, es que cuando es disfrutado se precipita, no se notan los segundos, se nos escapa entre los dedos.
Nos queda en estos días, solo la poderosa facultad de recordar, de rememorar una y otra vez esos segundos en los que casi fuimos dueños del tiempo y conseguimos detenerlo, esos pequeños instantes en los que metimos en la cruz y no disparamos, esos segundos en los que contuvimos la respiración y nos tembló el pulso, instantes que hacen que volver la vista atrás no duela.

Estamos rodeados de tiempos complicados para todos los que somos amantes de una pasión incomprendida, vivimos con el miedo de no saber reflejar y hablar con propiedad sobre ese tiempo que a veces conseguimos parar.

Pero tenemos la gran suerte, de seguir siendo dueños de nuestras sensaciones, esas mismas que nos permiten disfrutar de este letargo en el que estamos inmersos, de ser testigos mudos de esta primavera que nos saluda de frente, que da vida e inunda las ganas. 

Disfrutemos pues de este periodo, en el que el monte se muestra esplendoroso y nos enamora un poco más, esta forma de lucir los días, de mirar al horizonte y pensar que volviendo la vista atrás, sí que podemos parar el tiempo.

Con ganas de más… en la más bella de las esperas….

lunes, 8 de febrero de 2016

Cruce de caminos



El silencio se hace en mi mente cuando comenzamos a circular por aquel carril, aunque el ruido en el furgón no cese y la voz de Pablo sea imposible callarla, para mí solo hay silencio. Miles de recuerdos saltan del corazón a la garganta provocando un nudo que aprieta… pero por suerte no ahoga.

Dijo algún filósofo, que si quieres ver cuánto has cambiado debes volver a un lugar que siga estando igual… eso precisamente me ocurrió a mí el domingo, regrese a un cruce de caminos  inamovible al paso del tiempo, hasta aquel medio chaparro mantiene sus 3 piedras perfectamente acomodadas…. Cuantas horas se habrán pasado sobre ellas, cuantas historias habrán escuchado y de cuantas habrán sido testigo.

La suelta, entre  jaras en las que notas como han crecido, que se han hecho más duras y espesas, jaras viejas entrelazadas con nuevas sumándole las bajeras de los pinos, creando un paseo duro donde el sentido que más funciona es el del oído y el tacto, porque la vista queda anulada, y el gusto es siempre entre dulce y amargo…

Los perros se esfuman entre la espesura, afinamos el oído para escuchar como las ladras se pierden en la lejanía, esperas, desesperas y caminas… para mí, un privilegio volver a hacer esa subida, perderme en ese lio que te traba los pies, que se empeña en que tomes tierra pero que no lo consigue, tan real como la vida misma, te obliga a pisar más fuerte, a levantar más los pies y la cabeza…terrenos que se endurecen y te obligan a seguir con más brío y fuerza.

Ver a Pablo, recordando aquella primera vez en la que el agua empapara un pequeño chaleco que le tuve que poner para que después se quedara con los arrieros refugiándose del agua, me hizo ver de golpe, cuán rápido pasan los años…pues hoy es un medio hombretón que se aprieta los zahones cada día con más decisión… (Bien Pablo Bien)

La mano llega a su fin, y los minutos parecen que no han pasado, que rápido, que fugaz…  de nuevo el cruce de caminos, de nuevo el regreso al inicio, de nuevo se juntan pasado y presente… emoción a flor de piel.

Se escucharon tiros, se escucharon ladras, se escuchó montería esta mañana de domingo, pero en mi mente seguía aquel silencio, ese que provoca el nudo de la emoción. Cuando me marcho, de reojo digo hasta luego, pues en mi mente siempre queda un volveré… para seguir comprobando como yo he cambiado, observando ese rincón que se mantiene intacto.

Finaliza un día, viendo caer la tarde en un lugar más que mágico, los rincones adquieren el valor de los momentos que nos unen a ellos, y para mí siempre será, ese cruce de caminos, ese cruce de miradas, ese cruce de momentos….. Ampliando una bonita colección de momentos…

Siempre con ganas de más…

lunes, 18 de enero de 2016

Reencuentro con las Jaras



He tenido que narrar entradas difíciles, pero creo que ninguna he empezado y borrado tantas veces como esta. El sábado fue un día grande, cargado de emociones difíciles muy difíciles de plasmar en unas cuantas líneas.

Todos saben cuánto lo he echado en falta, como necesitaba irme a dormir mirando de reojo mis zahones,  como echaba de menos ese mensaje que dice “mañana te recojo en la esquina”, como necesitaba esa conversación animada por ladridos inquietos a los pies de una candela…
El sábado tubo el cuerpo su merecido olor a cuero y monte, en un enclave de la sierra Cordobesa que es imposible  describir, pues la palabra hermosa se queda corta,  “Puerto del Toro“ en Villanueva del Rey. Si una tiene ganas de volver y encima lo hace en un rincón así… algo se vuelve a despertar en el alma.

La llegada a esa entrada del camino, donde se amontonan furgones y remolques, donde recibí tantos abrazos no forzados, tantas sonrisas y sobre todo, donde recibí ese calor que yo también echaba de menos. Pedro Peral, Paco Cano con su Ángela, Madueño, Armenta… tantos nombres, tantas caras, tantos amigos reunidos por una misma pasión. 

La espera hasta que dan la orden de salida, se hace excesivamente corta, podríamos pasarnos horas, entre lances, agarres, primeros pasos… esa charla que nos templa los nervios antes de pisar el monte, esos roscos del amigo Paco, esos abrazos de mi Super Ángela, cuando queremos darnos cuenta se da la orden de salida, cada cual a su suelta, señores…esto comienza.

El furgón con Pablo ha cogido una música diferente, los nervios no lo callan, te cuenta, te mira, te sonríe y ves en él las ganas que dan la inocencia, en ese momento es cuando pienso…que bonito seria que esto no se perdiera que esa ilusión no se quemara y apagase… 

La suelta nos sorprende cazando junto a Armenta, Borrego y Peral, era solera la que andaba por aquellas jaras, complicada la subida no tardan en dar los punteros con los primeros guarros, nos arrancan una buena carrera que sumado al pecho que nos toca subir, nos dejan sin aliento, el nerviosismo, la fuerza con la se sale, nos enseña que será un día en el que las horas parezcan segundos.
Mi memoria ha perdido la cuenta de los guarros que salieron en aquella solana, la finca nos dejó disfrutar del cazar de nuestros valientes, por dos veces note como casi se me escapo de entre los labios un “vamos Tobías” que me apretó un nudo en la garganta, cuando dábamos vista a uno de los lomeretes donde se atrancaron con una marrana, ese sonido de ladrido, esa lucha entre iguales, mi atravesado lo hubiese dado todo allí, lo eche de menos, lo llame en silencio, de alguna forma (llamadme ñoña) lo tuve conmigo.

El transcurrir por las jaras fue un regalo para los sentidos, no vi pasar las horas, los perros no cesaban y a nosotros nos faltaban manos para señalar “allí , “aquí”, “cuidado” … al encuentro con la otra suelta, me sorprendió la silueta de Paco y Ángela en la lejanía, padre e hija, disfrutando de un día de ladras, no existe sin duda mejor sensación, ser testigo de ese instante emociona y hace que la colección de momentos aumente…. 

Para mi sorpresa, sentí que vino a saludarme su viejo atravesado, ese que luego los hiciera esperar en la suelta su regreso, con paso lento me regalo una dulce caricia de bienvenida…

Pasó demasiado rápido el día, en un abrir y cerrar de ojos estábamos contando collares cargando en el furgón. No tenía ganas de desprenderme de los zahones, me sorprendió la reacción de mis valientes, ellos tampoco olvidan, a ellos también se les graba nuestro olor y el sonido de nuestra voz, ellos también tienen memoria de suelta, memoria de ratos de monte… cuando Rayo se paró a mi lado y dio con su cabeza en mis rodillas, lo sentí como “hola colegui. Ya era hora de que volvieras”   ya comente con Adolfo que mis Zahones seguían oliendo a ellos.

De mi garganta sonó el primer “vamos “de una forma en la que iba mi aliento y mis ganas, me sentí libre, como llevaba tiempo sin sentirme, el olor a jara en mis manos, el dolor en las piernas cuando las horas de pasos firmes avanzan, me olvide del mundo, existía a mi alrededor, compañeros, ladras y jaras…. El mundo no se detuvo, giro a un ritmo frenético y en lugar de marearme, lo que consiguió es volver a enamorarme.

Hemos cambiado, hemos crecido, y para nuestra suerte hemos madurado en esto del andar por las jaras, pero la esencia, sigue siendo la misma. La cara afable de mi compañero Adolfo, la inquietud de la inocencia de su hijo Pablo, y mi manía romántica de mirar las ladras como la música más romántica que unos oídos pueden escuchar… todo esto hace que esta suelta no fuese una más, esta suelta fue La Suelta, la esperada, la del regreso, la de las ganas…. Cierto es que nunca me fui del todo, pero he regresado a mis compañeros con más ganas que el día que os dije “hasta Pronto”.

Se apagó el día, tuve que soltar de mi cintura el abrazo furtivo de mis zahones, las miradas con Adolfo nunca han necesitado palabras, siempre nos hemos entendido quizá por eso somos Compañeros, quizá por eso él mejor que nadie sabe cuánto disfrute el sábado.

De nuevo rumbo a NavaObejo, de nuevo el adiós a los Luis’s participes de esta magia. Sigo con resaca de monte, muchas veces he escuchado, aquello de que cuando lo que vives es intenso, se te graba en la memoria, para mí la Suelta del “puerto del Toro” no creo que se borre, pues volví a reencontrarme con la pasión que transmiten las caricias de las jaras…

Señor@s hoy mas que nunca…. Con Ganas de Más….

P.D. pedir disculpas al que entró hoy a leer, ladras, agarres, sangre y pólvora... pues el corazon no me deja contar más, el corazón solo me deja recordar que "quien se fue sin ser echado, vuelve sin ser llamado"  ... esta entrada es para tod@s ellos, los que me esperan con una sonrisa, un abrazo,una caricia, una ladra...... Gracias, no hay mejor sensacion que la del reencuentro. Me quedan abrazos pendientes¡¡