No hubo
que pensárselo mucho, él nos había citado y nosotros teníamos que
acudir, una mañana que llego gracias a la luna de San Juan antes de lo
esperado, nos cogió la vez el amanecer y aun así, nos levantamos sin ir a
regañadientes, nos quitamos como pudimos las ojeras y tiramos para Villaviciosa
de Córdoba.
Que me
gusta esta carretera, cuando no me toca a mi conducir…. Sinuosa, reina de las
curvas y su perfil estrecho que de buenas a primera cambia el encinar por el
pino, cierras los ojos y hasta el viento que llega a tus ojos cansados te trae
un aroma diferente, no se bien porque, pero todo lo que rodea a esta localidad
cautiva y porque no….enamora.
Justo cuando
vas por mitad de su carril no te guían los carteles, te llama el eco de los
tiros en la parte alta de una casa que desafía con su posición a los mortales. Allí
esta D. Paco Cano, con las puertas de su casa abiertas de par en par, el rey de
un Castillo que te permite pasear por sus rincones sintiéndote parte del mismo.
Este hombre,
el mismo que nos metiera el gusanillo por el plato años atrás, nos cita en su
casa. Poco importa la inscripción, el trofeo, sinceramente a mi me importa
hasta poco el resultado. Lo que verdaderamente me llena es disfrutar de unos
segundos de pólvora y tensión controlada, es poner el pie en esa cancha y a mí
no me tiembla ni un poquito el pulso. No se bien a que agradecer el no estar
nerviosa si hacerlo a las pocas horas de sueño que me tenían aletargada o es que simplemente
aquel rincón transmite paz.
Una vez
fundida la pólvora y destrozados los platos. Vuelves la cara para sentir la
mirada atenta de todos cuantos allí nos hemos dirigido, el ambiente que allí se
respira solo lo conocen los asistentes, pues aunque el pique sano prevalece las
ganas de pasarlo bien son las que cuentan.
Ahora
pasados los días, me doy cuenta de cuan cierto es eso de que “detrás de un gran
hombre, siempre hay una gran mujer” esta allí, aparece y desaparece, se
escucha, se siente, atenta a cualquier petición, servicial, anfitriona y señora…..
Angela, un ratito de charla con ella te demuestra el porque sus hijos son como
son, tienen la semilla de dos grandes entre los grandes, escucharla hablar de
las tardes en las que ella apretó un gatillo y adivinar en su mirada que cada
disparo que escucha es como si lo efectuara ella. Ternura en sus gestos y
humildad en sus palabras. Admirable el amor que se procesa esta pareja y el
gran equipo que forman.
Gracias
pareja, por dejarnos disfrutar el domingo como lo hicisteis, por compartir el
calor humano de vuestros corazones con la excusa de competir de una forma tan
elegante, tan perfecta que mas que una competición fue un dia entre pasionarios
y enganchados al plato.
Animo
para seguir cada año supongo que ni lo necesitais, pero como es de bien nacidos
ser agradecidos…aquí están las palabras de alguien que ha crecido en esto del
plato gracias a las palabras de aliento del hombre que nos emplazo a aquel rincón,
gracias Paco Cano.
señor@s
no perdáis la oportunidad de disfrutar de estos ratos, porque son los que
realmente te hacen quedarte con ganas de mas.
una imagen |
vale mas que 1000 palabras |
Muy emotivo el encuentro con esta familia a la que se nota que adoras.... el escrito precioso, como siempre!!!!!
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