Todos esperamos que tras el sonido innecesario del
despertador y después de que nuestras manos huelan a jara, quede también para
el recuerdo la imagen de aquel lance, que nos lleno el zurrón con la pieza que soñábamos
la noche anterior.
A mi sin embargo, aquella mañana de domingo cuando sonó el
despertador ya llevaba el zurrón cargado, las palabras de mi padre “en diez
minutos estoy en tu casa” me llenaron mas que cualquier lance.
Crecemos en la vida, los años no cesan en su paso ligero (y
que no cesen…) esa velocidad de los dias hace que la vida cambie, que ese
soniquete de la cuchara en el vaso de café recién hecho por tu madre, ya no se
dé. Que aquel pasillo atestado de escopetas, cartuchos y zurrones hoy sea solo
un arma apoyada en una pared, mucho han cambiado las cosas de forma tan
grandual que no es hasta una mañana de domingo cuando de golpe te das cuenta,
que nada volverá a ser como era.
Tengo en la mente aun fresco, el recuerdo de aquellas noches en vela
esperando escuchar el sonido de los pasos de mi padre por el pasillo, deseando
dar un salto diciendo “vámonos ya ¡¡” tengo en la mente aquella voz que a su
manera me decía “ten cuidado” pero sin querer infundir miedo… me he dado cuenta de que todos esos pequeños
instantes, se han quedado grabados en mi memoria y en mi corazón, y que serán sin duda los que cuente, creo que a
veces se me olvida el dia aquel en el cerro tal donde nos mojamos…y recuerdo
sin embargo, que el cola-cao estaba demasiado caliente y no me lo pude
terminar.
Y como aquellos otros tantos domingos, nos dispusimos escopeta en ristre a disfrutar
de una jornada mas, pues aunque ahora no me levanten sus manos en mis tobillos,
seguimos teniendo la gran suerte de poder disfrutarnos. El monte no quiso ser culpable de que no tuviésemos
algo importante que recordar por eso con un “she” vino un “pum” y una enorme
liebre nos regalo una imagen, que no sustituirá nunca a aquel cola-cao frio ni
le quitará la gracia a ese pasillo atestado de archiperres, pero que sin duda
nos dejará algo nuevo que contar.
Porque la caza es algo mas que lances, prisas, expectativas y
números, porque la caza es un momento que une sentimientos y regala momentos… y
será que me sigo haciendo mayor porque cada dia me gusta mas, coleccionar esos
pequeños momentos….
señor@s... Siempre con ganas de mas
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